Higiene de los pies

Pocas personas piensan en la higiene de los pies como parte de su rutina diaria, sin embargo, está bastante claro que deberían hacerlo. Debido a que nuestros pies son la base de nuestra movilidad, tenemos que cuidar de ellos y prestar atención a cualquier problema que surja, de lo contrario, nuestra capacidad de caminar, trabajar, hacer las tareas y participar en actividades recreativas puede verse comprometida. Practicar una buena higiene de los pies es la piedra angular de la salud preventiva de los pies.

Higiene de los pies

La higiene de los pies consiste en algo más que lavar los pies cuando nos damos un baño o una ducha. Una buena práctica de la higiene de los pies sugiere seguir este proceso de tres partes.

Cuidado diario de los pies

  • Lavar y secar bien los pies todos los días. Utilizar jabón suave y lavar entre los dedos. Es especialmente importante asegurarse de secar completamente, especialmente entre los dedos.
  • Usar calzado y prenderas adecuadamente seleccionadas y equipadas. Calcetines acolchados con zapatos con suelas antideslizantes y las inserciones o aparatos ortopédicos recetados o recomendados por un médico o profesional de la salud del pie. Los estudios publicados han demostrado que el uso de calcetines acolchados clínicamente probados puede ayudar a proteger contra las lesiones en la piel y tejidos blandos del pie.
  • Usar calcetines limpios y cambiarlos por lo menos diariamente. Es mejor hacerlo con más frecuencia si se es una persona activa o cuyos pies sudan mucho (los calcetines acolchados tienen propiedades que absorben la humedad). Las fibras sintéticas o artificiales ayudan a mover la humedad de los pies, lo que reduce las posibilidades de problemas, como el pie de atleta o ampollas.
  • Mantener limpios los zapatos, tanto en el interior como en el exterior.
  • Cambiar los zapatos. Es decir, no usar el mismo par dos días seguidos. Deja que los zapatos se sequen, especialmente si eres una persona activa o que suda mucho.
  • Evita andar descalzo, en especial en las zonas comunes, si lo haces, lava los pies cuidadosamente después.

Cuidado de las uñas

  • Recorta las uñas regularmente (al menos cada dos semanas). Cortarlas en línea recta, no en una curva, y lima los bordes afilados con una lima de cartón.
  • Limpia el cortaúñas y las tijeras (depende de lo que uses). Desinféctelos periódicamente mediante la inmersión en alcohol.
  • No intentes cortar las uñas de los pies si tienes problemas para llegar a ellos (por ejemplo, que no puedes ver bien), o tienes diabetes y o neuropatía (pérdida de la sensibilidad en los pies), enfermedad vascular periférica u otros problemas circulatorios en las piernas y los pies. En su lugar, visita a un profesional de salud del pie.
  • Obtenen atención médica para las uñas descoloridas. Esto podría indicar un problema de salud subyacente. Las uñas de los pies saludables deben ser de color rosa pálido, donde están unidas a la piel, y claras en la parte que crece por encima de la punta del pie, donde no se adhiere a la piel.
  • No pongas el esmalte de uñas o laca en las uñas descoloridas.
Higiene de los pies

Inspección de pies diaria

Revisa las partes superiores e inferiores de los pies entre los dedos y las uñas de los pies. Debes estar atento por si ves o sientes lo siguiente:

  • Protuberancias, bultos, ampollas o golpes.
  • Las rozaduras, heridas o piel agrietada. Incluso un pequeño resquicio puede infectarse.
  • Las diferencias de temperatura (una parte caliente, otra fría en el mismo pie). Estos pueden ser señal de falta de flujo sanguíneo.
  • Dolor, hormigueo, entumecimiento o no sentir ninguna sensación en absoluto. Esto pueden ser señal de problemas nerviosos.
  • Las uñas encarnadas con piel roja, hinchada lo largo de la uña y sensibilidad o dolor.
  • La pérdida de cabello en pie o la pierna puede indicar problemas de circulación.
  • Si tienes problemas para ver la parte inferior u otras partes de los pies, usa un espejo para ayudarte.
  • Si no puedes descubrir qué es lo que está causando el dolor, o si el dolor no desaparece por sí solo en pocos días, consulta a tu médico o profesional de la salud del pie. Recuerda que los problemas menores se pueden convertir en problemas mayores si se dejan sin resolver.
  • Si te duelen los pies, trata de identificar el origen y gestionar adecuadamente la dolencia (visitar a un médico).